¿Por qué leer es bueno?

Marilyn Monroe leyendo

Conozco muchísima gente que ama leer. Tengo amigos que me cuentan que han pasado toda la noche en vilo porque no son incapaces de soltar un buen libro y necesitan saber qué va a suceder.

La sensación de absoluta adicción que tiene un buen lector, es comparable a un éxtasis mental. Cuando hablamos de un libro que en verdad nos tiene atrapados, es casi como si habláramos de una deliciosa comida que nos hace la boca agua.

La emoción que nos embarga por llegar a casa para encontrarnos con ese libro que dejamos en la mañana para irnos a trabajar o a estudiar, es indescriptible, no podemos esperar para encontrarnos con él… gordito o flaquito, pesado o liviano, con olor a papel, o electrónico, con sus páginas llenas de letras, esperando pacientemente a que regresemos en su búsqueda… Aaaaaah (suspiro) ¡si eso no es amor, no sé qué es!

A veces no dejamos el libro en casa, a veces lo llevamos a pasear a todas partes, esperando un mínimo momento para poder leerlo: un descuido, un viaje en bus o tren, un huequito en el trabajo, la hora del almuerzo… ¡no importa! ¡Cualquier momento es bueno!

Me impresiona el sentimiento que nos produce la lectura de un buen texto. Y es un hecho que los escritores no podemos de ninguna forma, subestimar al lector con un texto mediocre. Los lectores sabemos qué es bueno, qué es regular y qué es definitivamente malo. Hay libros para pasar el rato, y hay libros para todos los gustos, pero hay unos que son sencillamente increíbles.

El año pasado escribí un libro infantil, llamado “El Héroe de Kamyria”, el que he tenido la oportunidad de presentar en varias escuelas del país. Dentro de una semana y media aproximadamente, tengo una presentación del libro, para niños de segundo grado de escuela primaria, de entre siete y ocho años, y quería intentar trasmitirles ese sentimiento increíble que producen las historias; y entonces me pregunté a mí misma: ¿por qué leer es bueno? ¿Para qué sirve? ¿Qué le vas a decir a esos niños?

Después vinieron a mí muchísimas respuestas, cosas como: leer sirve para mejorar el vocabulario, te ayuda a tener una mejor ortografía, y todas esas cosas que, aunque son relevantes, no son el motivo principal por el que la literatura nos enamora. Lo cierto es que lo que me impulsa a leer, es algo más mágico que razonado.

Es absolutamente cierto que los libros educan, que te brindan mayores conocimientos, te cuentan de cosas que no sabías, se convierten en una especie de gimnasio para tu cerebro… ¿pero qué más? ¿por qué un niño podría querer leer? ¿por qué un adulto que no le gusta leer, cambia de opinión y se vuelve un voraz lector con el libro correcto? Yo tengo varias teorías que quiero compartir con ustedes, y tal vez de paso, ustedes quieran agregar unas tantas más que no se me habían ocurrido. ¿Qué tal? Aquí les expongo mis propias razones:

1.- Es un boleto de avión:

No sé ustedes, pero siempre he creído que leer y viajar, son cosas similares y que aportan experiencias muy especiales a nuestra vida. Mi papá siempre me decía que viajar era también cultura, y es cierto, conoces idioma, costumbres, lugares impresionantes, personas diferentes y maravillosas, etc.

A los niños que se interesan por mi libro les digo que les estoy dando una especie de tiquete de avión, pero para volar con la imaginación. Ella no tiene límites, te deja soñar lo que quieras, te deja pensar en cosas curiosas y describírtelas para ti mismo.

Los libros son puertas a otros sitios, son máquinas del tiempo, amigos que te llevan de la mano a aquel lugar al que por alguna razón decidiste entrar.

Los libros son mágicos, son puentes entre las personas, entre las generaciones y viven entre nosotros sin tiempo ni espacio. Son la oportunidad de entrar a la cabeza de Julio Verne, de García Márquez, de Astrid Lindgren, Oscar Wilde, Lewis Carroll o quien quieras. Hay obras maravillosas de una manera casi infinita, la producción literaria no para, hubo grandes clásicos y habrá grandes obras en el futuro, leer es una forma casi infinita de viajar, y de experimentar cada texto.

2.- Genera Empatía:

La empatía es la capacidad de percibir lo que otro ser puede estar sintiendo. De alguna forma es una especie de participación afectiva en una situación determinada… ¿y sabes qué? ¡Es justamente lo que nos pasa cuando leemos! Nos enamoramos de los personajes y odiamos otros, participamos de lo que suponemos que están sufriendo o gozando.  Nos sentimos solos, enamorados, acompañados, asustados, en peligro, valientes, decididos, etc.

3.- Vives varias vidas:

La empatía que recientemente te mencionaba, te permite identificarte profundamente con la piel de los personajes de un libro, y entender sus motivos, mirar a través de sus ojos, visitar los lugares que visitan, entender un contexto histórico que nunca viviste en realidad, pero lo comprendes porque lograste estar dentro de la historia lo suficiente como para vivirla desde adentro.

Yo he sido Alicia, en el País de las Maravillas, fui Amelia en “Dime quien soy” de Julia Navarro, he sido hombre y he sido mujer, he sido bruja, dragón, hada, elfo, niño, niña, he sido magia y he sido la realidad más cruda, madre y padre, he sido miedo, valor, amor, vida y muerte, una y otra vez en un ciclo incesante e interminable.

4.- Reanima la magia de la imaginación:

Así como a veces necesitamos dejar de trabajar o estudiar y tomar un descanso, así también necesitamos abstraernos de la realidad y dejarnos ir hasta donde nuestra imaginación lo quiera.

Las historias nos guían, nos llenan la cabeza de sueños y ponen en perspectiva unas cuantas cosas de la realidad que vivimos de una manera sutil.

Los libros infantiles por ejemplo, les dan a los niños las herramientas necesarias para que puedan volar, para que inventen sus historias y muchas otras cosas, pues estoy convencida de que una imaginación fértil, es la materia prima para resolver problemas, arreglar cosas y crear soluciones. Si esa herramienta la tienen en las manos nuestros niños, tendríamos entonces la posibilidad de darle a la humanidad un futuro más prometedor.

5.- Aumenta tus conocimientos:

Leer sobre cosas que no acostumbras te da perspectivas diferentes, y te hace reflexionar sobre asuntos que no te habías planteado antes. Muchas veces te encuentras, además, con novelas históricas que explican hechos y tendencias sociales y políticas muy diferentes a las tuyas.

Todos los libros te aportan nuevos conocimientos, de las más amplias variedades, según la gama que estés dispuesto a leer. Sin duda muchas veces nos enriquece más leer sobre algo que normalmente no elegirías, simplemente porque te aporta una visión diferente.

Estoy segura que hay miles de razones por las que amamos la literatura, y que podemos encontrar si nos ponemos a pensar en ello. Ojalá haya podido transmitirte un poquito de mi amor por la literatura, y tengas la curiosidad de comenzar a leer, o bien, de seguir leyendo con pasión y con la mente abierta a nuevas cosas.

Un abrazo!

Karla

Autor: literariacr

Soy abogada y escritora costarricense, lectora voraz y amante de la literatura. Fascinada con los lectores más jóvenes (de edad y de alma) a quienes dedico mis libros.

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